Algodones

Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.
Aire fresco en la ventana
y tras ella un alma espera.

Árbol nuestro, cielo inmenso,
sendero: tu polvo y arena.
Un riachuelo se ríe
de un alma que siente pena.
¿Quién recorre estos caminos?
¿Quién los vive? ¿Quién se acuerda?
Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.

Tarde eterna que se llena
de recuerdos y nostalgia.
Una ausencia que se expande
por el bosque y se contagia.
Ya no brillan las estrellas;
y en aquella triste estancia
donde viven sólo sombras
ya no hay sueños, ya no hay magia.
Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.
Aire fresco en la ventana,
que tras ella un alma espera.

Te esperé la noche azul,
te esperé al llegar el alba,
en la iglesia ante la cruz,
en la casa abandonada…
Mas tú nunca regresaste,
¿es que no me echaste en falta?
Cómo siento que te fueras
donde mi alma no llegaba.
Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.
Aire fresco en la ventana.
Para siempre un alma espera.

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