XXXVII

Como un pescador, te espero en la barca.
Como seca la tierra espera un monzón.
Sentada en la roca y viva en el viento.
Pregunto por ellos, pregunto por Dios.

Te busco, fría y sola, con las manos,
como a la vela vieja en un apagón.
Y sudo soledad, noche y miedo.
Y lucho por no decir no.

Mis versos tan pronto salen huyendo,
tan pronto se eternizan en dulce rumor.
Es el rumor de que Tú eres cierto, y de que
no sé qué ni quién soy yo.

pescador

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