6. Un poema precioso de…

Manuel Machado, de El mal poema.

homeless beggar

A Alejandro Sawa (Epitafio)

Jamás hombre más nacido
para el placer, fue al dolor
más derecho.
Jamás ninguno ha caído
con facha de vencedor
tan deshecho.
Y es que él se daba a perder
como muchos a ganar.
Y su vida,
por falta de querer
y sobra de regalar
fue perdida.
Es el morir y olvidar
mejor que amar y vivir.
Y más mérito el dejar
que el conseguir.

V

Hermana, ¿eres tú la que me llama?
¿Eres tú la que al fin pides mi ayuda?
Te me apareces como un fantasma
maldito y triste en mis pesadillas,
como un presagio de un futuro horrible
grabado a fuego entre mis costillas.
¿Por qué no vienes conmigo?
Deja atrás tu atormentada vida.
Espero ansiosa a que correspondas
el abrazo tierno de una niña.

Grown-up

‘Cause I’m aware that I’m alone.
‘Cause I know, inside, I’ll never love again.
‘Cause I’m no longer naïve or dumb.
‘Cause you can’t get back your innocence.

‘Cause happiness is something
I look and long for, but don’t possess.
‘Cause I no longer believe what was true
to me back then.
‘Cause I don’t live no more, I sometimes dream.
And that wretched image in the mirror
can’t fool me.

‘Cause I don’t use my freedom,
and I never do what I want.
It’s been long since I’ve been playing-
I don’t trust anyone.

‘Cause I don’t write no more
and I can’t sleep.
‘Cause there’s no sense to time
that pleases me.

I used to be one jolly person,
now a poor soul lives in here.
All I do is watch the hours pass
for no one wants to be with me.

‘Cause I don’t look at the sky and wonder
¿what will be? no longer.
‘Cause they say I’m lonely and
that is
how I’ll end up.
‘Cause I’m sitting here, waiting only…
Waiting for all
of it
to pass me by.

Landscape

5. Un poema precioso de…

Gustavo Adolfo Bécquer, de El libro de los gorriones o Rimas y leyendas. ¡Allá va!

gorriones

Volverán las oscuras golondrinas
de tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a tus cristales,
jugando, llamarán.

Pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres…
ésas …. ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquéllas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
ésas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…,desengáñate,
así… ¡no te querrán!

XXI

¿Qué me hiciste?
Perdí la inocencia, la frescura,
la capacidad para amar y sentir.
Perdí mi alma a la amargura.
¿Y quién soy yo si estoy sin ti?
El futuro se me aparece, amor,
como una terrible tortura
de sentido, certeza y razón,
carente de sueño y locura.
¿Y qué es ser sin corazón,
la caricatura de lo que fuiste?
No te perdono, amor.
No te perdono …Me destruiste.

XVIII

Qué más da que yo me vaya…
el sol brillará en el cielo.
Qué más da que yo no vuelva:
las hojas seguirán cayendo.
Qué más da que me detenga,
el corazón, seguirá latiendo.
Que más da que desaparezca –
el mundo seguirá siendo.
Que más da que yo sucumba
si el amor volará en el viento.
Qué más da que duerma y duerma.
El alma seguirá soñando.
Qué más da que yo me muera…
Él la va a seguir amando.

gatito

Regreso

Regresé a la tierra prometida
que me aguardaba, que contenía
el relicario de nuestra infancia.

Entre las rocas, por las laderas
de las colinas del encinar,
dormitaba intacto el camino
que antes nos veía pasar.

Los arbustos me arañan la piel,
abren heridas a mi paso,
el aire respira tomillo y miel.

Allí seguía nuestro viejo árbol
de áspera corteza y corcho blando,
surcos negros y verdiblanco moho.

Sus hojas bailotean al viento
como antes hiciéramos tú y yo,
pero luego… se quedan en calma.

Su aliento, o el tuyo – fresco, suave,
leve – de pronto traspasa mi alma.

Y algo muerto dentro de mí, vuelve,
y algo nuevo dentro de mí, clama.

¡Escalemos el tronco,
subamos por entre las ramas huyendo,
que nos persiguen!
¡Pájaros, padres, profes, piratas!

Shh. Ya se han ido.
Y sólo queda tumbarse,
cada una en nuestra rama,
a ver el cielo con sus nubes,
a ver el monte con sus casas,
a ver el campo con sus flores,
a ver cómo
todo pasa.

Somos parte de este lugar.
Por eso quisiera quedarme aquí un rato.

Camino de vuelta, no miro atrás.

Atrás dejo la vida que esparcimos por el monte,
y la tierra que me conoció.
Atrás dejo mi alma en el viento.

Y dejo
a mi verdadero yo.

XVII

¿De qué sirve esto que siento,
de qué sirve vivir en el pasado,
de qué sirve mi vida, di,
si tú ya me has olvidado?
¿Quién pregunta por qué me muero,
o por qué me comporto así?
¿O por qué soy una tempestad
que lucha con lo que hay dentro de mí?
No hay quien piense en el martirio
que por tu amor padecí y padezco.
No hay un alma que, compadecida,
me tienda la mano, aunque perezco.
¡Y quién me hubiera dicho, amor,
que tú ibas a hacerme esto!
No lo entenderé jamás.
¿Por qué te amo, si no lo merezco?

wind costume

XXVI

montaña

Vuelve un aire del pasado
que perfuma este jardín,
y mece suave los arbustos…

Algo de seguridad, de calma
se propaga por hostil montaña,
las risas crueles, humillantes,
los dedos que apuntan, las miradas…
¿Son tus manos envolventes?

Dónde estás,
dónde olor,
vuelve.

Un amigo al que quería,
un tiempo en el que reía,
algo que poseíamos,
o sólo era juventud.

Ay, aliento de una vida
que se pierde en una ráfaga,
has traído en una caja
un dulce de senectud.

IX

Disimulando contemplo tus ojos marrones
tan oscuros, tan repletos de vida y emociones.
Simple es tu mirada distraída, y me cautiva.
¡Cuán soñadora, vibrante y llena de energía!
 
Te ofrezco una mirada, tímida y expectativa.
Pero tan sólo se me concede una evasiva.
¡Qué daría yo por llenar el brillo de tus ojos
y ser la causa de tu locura y tus enojos!

4. Un poema precioso de…

Juan Ramón Jiménez, de Baladas de primavera.

Västerbotten, Sorsele, Sorsele, Lappland, Övrigt-Vägar

Andando, andando.
Que quiero oír cada grano
de la arena que voy pisando.

Andando.
Dejad atrás los caballos,
que yo quiero llegar tardando
(andando, andando)
dar mi alma a cada grano
de la tierra que voy rozando.

Andando, andando.
¡Qué dulce entrada en mi campo,
noche inmensa que vas bajando!

Andando.
Mi corazón ya es remanso;
ya soy lo que me está esperando
(andando, andando)
y mi pie parece, cálido,
que me va el corazón besando.

Andando, andando.
¡Que quiero ver el fiel llanto
del camino que voy dejando!

XXV

Porque soy consciente
de que estoy sola.
Porque sé, por dentro,
que no podré volver a amar.
Porque ya no soy ingenua o tonta.
Porque la inocencia no se puede recuperar.
Porque la felicidad es algo
que busco y deseo, pero no poseo.
Porque ya no creo lo que era verdad.
Porque ya no vivo, sólo sueño.
Y ésa imagen del espejo
no me sabe engañar más.

Porque no utilizo mi libertad
y nunca hago lo que quiero.
Hace tiempo que no juego
-no me fío de los demás-.
Porque ya no escribo, si acaso duermo.
Por pasatiempo tengo ver las horas pasar.
Porque no le encuentro sentido al tiempo
y sólo sé rememorar.
Porque ya no miro al cielo ni pregunto ¿qué será?
Porque dicen que estoy sola
y sola voy a acabar.
Porque estoy sentada, y sólo espero.
Espero sólo a que me lleve el mar.

sea1

3. Un poema precioso de…

Sylvia Plath, de Crossing the water.

fish

Mirror

I am silver and exact. I have no preconceptions.
Whatever I see I swallow immediately
Just as it is, unmisted by love or dislike.
I am not cruel, only truthful ‚
The eye of a little god, four-cornered.
Most of the time I meditate on the opposite wall.
It is pink, with speckles. I have looked at it so long
I think it is part of my heart. But it flickers.
Faces and darkness separate us over and over.

Now I am a lake. A woman bends over me,
Searching my reaches for what she really is.
Then she turns to those liars, the candles or the moon.
I see her back, and reflect it faithfully.
She rewards me with tears and an agitation of hands.
I am important to her. She comes and goes.
Each morning it is her face that replaces the darkness.
In me she has drowned a young girl, and in me an old woman
Rises toward her day after day, like a terrible fish.

2. Un poema precioso de…

Miguel Hernández, de El rayo que no cesa

toros

Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado,
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.