Tag Archives: amor

Calvario

16586667579_dbef86ab3a_b ¿De qué sirve esto que siento,
de qué sirve vivir en el pasado,
de qué sirve mi vida, di,
si tú ya me has olvidado?
¿Quién pregunta por qué me muero,
o por qué me comporto así?
¿O por qué soy una tempestad
que lucha con lo que hay dentro de mí?
No hay quien piense en el martirio
que por tu amor padecí y padezco.
No hay un alma que, compadecida,
me tienda la mano, aunque perezco.
¡Y quién me hubiera dicho, amor,
que tú ibas a hacerme esto!
No lo entenderé jamás.
¿Por qué te amo, si no lo merezco?

Irreversible

Recuerdo bien cuánto te amaba,
aunque ya no siento lo que una vez sentí.
Recuerdo el momento en el que te miraba
deseando que me pidieras salir.
Pero tú y yo no tuvimos nada.
-Escrito estaba en el firmamento-.
No tuvimos beso, caricias, albas,
sólo nuestro enamorado silencio.
¿Por qué nunca te dije nada?
¡Si hay algo de lo que me arrepiento!…
Has sido la sola oportunidad de amar
que tuve, y la he perdido, y lo siento…

XX

Portrait

¡Ay del amor y de lo que sentí!
¡Ay del dolor y su tormento!
Llegó el tiempo con su olvido,
y me arrebató el sentimiento.

¡Ay del pasado y sus días!
¡Ay de su belleza y vida!
Llegó el tiempo con su olvido,
y me arrebató la alegría.

¡Ay de las noches llorando!
¡Ay de las lágrimas vivas!
Pero llegó el tiempo con su olvido,
y me ofreció sólo noches vacías.

8. Un poema precioso de…

Francisco de Quevedo. Eso es, hoy traigo la artillería pesada. Directamente de su Canta sola a Lisi y la amorosa pasión de su amante os presento…

Retrato de Lisi que traía en una sortija

En breve cárcel traigo aprisionado,
con toda su familia de oro ardiente,
el cerco de la luz resplandeciente,
y grande imperio del Amor cerrado.

Traigo el campo que pacen estrellado
las fieras altas de la piel luciente;
y a escondidas del cielo y del Oriente,
día de luz y parto mejorado.

Traigo todas las Indias en mi mano,
perlas que, en un diamante, por rubíes,
pronuncian con desdén sonoro yelo,

y razonan tal vez fuego tirano
relámpagos de risa carmesíes,
auroras, gala y presunción del cielo.

Tarde de octubre

Tina

 

Afuera está lloviendo.
El gato ronronea
junto a la chimenea.

Los niños entran riendo.
Me pongo una película
de comedia ridícula.

Silencio y chapoteo.
Y tumbada en un blando
sofá espero jugando.

El día es gris y feo.
Se derriten los hielos
como pequeños cielos.

El trueno truena allá.
Bajo la manta estoy sola.
Bebo a sorbos coca-cola.

No. Él nunca volverá.
Y sigo viendo la tele.
Parece que ya no duele.

XXI

¿Qué me hiciste?
Perdí la inocencia, la frescura,
la capacidad para amar y sentir.
Perdí mi alma a la amargura.
¿Y quién soy yo si estoy sin ti?
El futuro se me aparece, amor,
como una terrible tortura
de sentido, certeza y razón,
carente de sueño y locura.
¿Y qué es ser sin corazón,
la caricatura de lo que fuiste?
No te perdono, amor.
No te perdono …Me destruiste.

XVIII

Qué más da que yo me vaya…
el sol brillará en el cielo.
Qué más da que yo no vuelva:
las hojas seguirán cayendo.
Qué más da que me detenga,
el corazón, seguirá latiendo.
Que más da que desaparezca –
el mundo seguirá siendo.
Que más da que yo sucumba
si el amor volará en el viento.
Qué más da que duerma y duerma.
El alma seguirá soñando.
Qué más da que yo me muera…
Él la va a seguir amando.

gatito

XVII

¿De qué sirve esto que siento,
de qué sirve vivir en el pasado,
de qué sirve mi vida, di,
si tú ya me has olvidado?
¿Quién pregunta por qué me muero,
o por qué me comporto así?
¿O por qué soy una tempestad
que lucha con lo que hay dentro de mí?
No hay quien piense en el martirio
que por tu amor padecí y padezco.
No hay un alma que, compadecida,
me tienda la mano, aunque perezco.
¡Y quién me hubiera dicho, amor,
que tú ibas a hacerme esto!
No lo entenderé jamás.
¿Por qué te amo, si no lo merezco?

wind costume

IX

Disimulando contemplo tus ojos marrones
tan oscuros, tan repletos de vida y emociones.
Simple es tu mirada distraída, y me cautiva.
¡Cuán soñadora, vibrante y llena de energía!
 
Te ofrezco una mirada, tímida y expectativa.
Pero tan sólo se me concede una evasiva.
¡Qué daría yo por llenar el brillo de tus ojos
y ser la causa de tu locura y tus enojos!

XXV

Porque soy consciente
de que estoy sola.
Porque sé, por dentro,
que no podré volver a amar.
Porque ya no soy ingenua o tonta.
Porque la inocencia no se puede recuperar.
Porque la felicidad es algo
que busco y deseo, pero no poseo.
Porque ya no creo lo que era verdad.
Porque ya no vivo, sólo sueño.
Y ésa imagen del espejo
no me sabe engañar más.

Porque no utilizo mi libertad
y nunca hago lo que quiero.
Hace tiempo que no juego
-no me fío de los demás-.
Porque ya no escribo, si acaso duermo.
Por pasatiempo tengo ver las horas pasar.
Porque no le encuentro sentido al tiempo
y sólo sé rememorar.
Porque ya no miro al cielo ni pregunto ¿qué será?
Porque dicen que estoy sola
y sola voy a acabar.
Porque estoy sentada, y sólo espero.
Espero sólo a que me lleve el mar.

sea1

XXII

Miljöer-Fjällmiljö, Miljöer-Bergslandskap

Cuando te alejabas en aquel coche
para siempre, reviví todas aquellas
veces que me dejaron las personas
que más quise.
Cuando me dejabas triste y a solas,
sin nadie, recordé que siempre
me abandonaron todas las personas
que más quise.
Cuando te olvidaste de mí,
cuando te fuiste,
se fueron todos otra vez y me di cuenta:
nadie nunca me quiso tanto
como para quedarse.
Nadie miró atrás al despedirse.

Y eso que yo nunca fui capaz de dejar a nadie,
a nadie que de verdad quise.

XXII

Afuera está lloviendo.
El gato ronronea
junto a la chimenea.

Los niños entran riendo.
Me pongo una película
de comedia ridícula.

Silencio y chapoteo.
Y tumbada en un blando
sofá espero jugando.

El día es gris y feo.
Se derriten los hielos
como pequeños cielos.

El trueno truena allá.
Bajo la manta estoy sola.
Bebo a sorbos coca-cola.

No. Él nunca volverá.
Y sigo viendo la tele.
Parece que ya no duele.

Algodones

Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.
Aire fresco en la ventana
y tras ella un alma espera.

Árbol nuestro, cielo inmenso,
sendero: tu polvo y arena.
Un riachuelo se ríe
de un alma que siente pena.
¿Quién recorre estos caminos?
¿Quién los vive? ¿Quién se acuerda?
Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.

Tarde eterna que se llena
de recuerdos y nostalgia.
Una ausencia que se expande
por el bosque y se contagia.
Ya no brillan las estrellas;
y en aquella triste estancia
donde viven sólo sombras
ya no hay sueños, ya no hay magia.
Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.
Aire fresco en la ventana,
que tras ella un alma espera.

Te esperé la noche azul,
te esperé al llegar el alba,
en la iglesia ante la cruz,
en la casa abandonada…
Mas tú nunca regresaste,
¿es que no me echaste en falta?
Cómo siento que te fueras
donde mi alma no llegaba.
Flotan los algodoncillos
como nieve en primavera.
Aire fresco en la ventana.
Para siempre un alma espera.

XIV

Recuerdo bien cuánto te amaba,
aunque ya no siento lo que una vez sentí.
Recuerdo el momento en el que te miraba
deseando que me pidieras salir.
Pero tú y yo no tuvimos nada.
-Escrito estaba en el firmamento-.
No tuvimos beso, caricias, albas,
sólo nuestro enamorado silencio.
¿Por qué nunca te dije nada?
¡Si hay algo de lo que me arrepiento!…
Has sido la sola oportunidad de amar
que tuve, y la he perdido, y lo siento…